sobre el conflicto
Septiembre 17, 2006
Uno de los cuestionamientos más comunes que se han dado hasta aquí surge del tema del “conflicto”. ¿Cuál es nuestro interés de disputa? ¿Qué es lo que nos compromete y hace interesante esta aventura? Trataré de dar contestación a este fundamental interrogante en estas breves líneas.
En cualquier videojuego, desde los antiguos hasta los más actuales, nos encarnamos en el protagonista y lo manejamos a través de obstáculos y contrariedades. Analicemos más profundamente qué estamos haciendo al identificarnos con un Super Mario Bros o con un Wonder boy. ¿Qué es lo que nos interesa de manejar a un muñequito en 2d en su lucha contra pequeños engendros?
Este es un problema muy oscuro. Pero lo cierto es que nos pasábamos horas en frente del family game tratando de pasar niveles y matar a los monstruos finales. Buscábamos y aún lo hacemos, nuestra propia gloria en la de esos personajes. Ganar dinero, salvar a la princesa, ser un héroe. Todo eso aumenta nuestro sentimiento de poder, nuestra vanidad.
Esta tradición del héroe y su camino, se remonta a la antigüedad clásica, pero es interesante preguntarse por qué prende tanto en la actualidad.
Los juegos de video y aún los de rol son un producto necesario de una cultura individualista y narcisista. Cada uno de nosotros es el centro de este mundo, y es ese pequeño fontanero italiano de bigotes que recorre el camino de la vida matando bichos, salvando princesas y entrometiéndose en cañerías que prometen jugosos tesoros.
Suena ridículo, pero sí, estoy afirmando de alguna manera que todos o la mayoría de los juegos que he jugado en mi vida estaban teñidos de una ideología individualista, egoísta. Hay que esforzar la memoria para encontrar juegos, ya sean de video, de rol o de mesa que no se centren en la realización de nuestras vanidades individuales, en nuestras ansias de logros materiales o de honra y gloria. Lo pienso mil veces y no se me ocurren juegos centrados en la construcción colectiva de algo, en vez de en la competencia de egos. ¿Por qué a nadie se le ocurre pensar en juegos en que en vez de mostrar quien la tiene más grande, tratemos de construir, de crear algo confrontando nuestras ideas? Simplemente porque la mayoría de la gente no quiere eso. Aunque lo niegue, se estimula con ese tipo de actividades lúdicas porque ellas son un reflejo de su vida cotidiana.
Entonces cuando se habla de que en Neopala no hay conflicto, hay que reconocer que de alguna manera es cierto. Aquí no hay conflicto como lo había en el “Doom”, o en el “Street fighter”. La concepción de conflicto aquí es diferente. No se trata de intereses individuales.
Pero… ¿de qué conflicto hablo?
Apoyándome sobre todo en Nietzsche y en algunas elucubraciones relacionándolo con Durkheim y otros autores, se me ocurre que podríamos caracterizar a este hombre moderno como escindido en dos, como portador de dos éticas: una judeo-cristiana y otra de carácter más hedonista. La primera, conteniendo los valores de caridad y altruismo, prima en nuestras relaciones más íntimas y tiene como núcleo el seno familiar; Durkheim diría que es la moral de la solidaridad mecánica. La otra, privilegia el beneficio personal, y se vincula con las relaciones capitalistas de producción y el mercado; sería la moral de solidaridad orgánica. Por un lado somos esas bestias Hobbesianas que necesitan ser reguladas por un Leviatán para no sacarse los pelos; por el otro somos ovejas piadosas de rebaño. Lo que estoy diciendo no es nuevo, y esta escisión, propia de la modernidad ha dado surgimiento a mucho material filosófico. La angustia sería una de las consecuencias fundamentales de esta esquizofrenia moderna, reflejada por ejemplo en el existencialismo.
Pero para que sigamos existiendo, para no volvernos realmente unos esquizofrénicos, es necesario que una de las fuerzas en pugna -el egoísmo y la moral cristiana- se imponga sobre la otra. Porque como dice Nietzsche, el “hombre que no olvida nunca sale de nada”, no puede seguir adelante, crecer y desarrollarse. Y la conciencia humana es tan estrecha que necesita directivas claras de acción, precisa trabajar en la simplificación y no tiene tiempo para inmiscuirse en debates éticos ante cada acto cotidiano. Es de esta manera como el egoísmo se impone en nuestras acciones de todos los días, y no sólo allí, sino incluso en nuestros entretenimientos, en nuestras relaciones eróticas, y en muchos lugares más. Nos convertimos de esta manera en individualistas por inercia, tenemos culpa y dilemas morales, pero no podemos detenernos a pensar. Pasa un niño, nos pide una moneda, y a pesar de que nos llenamos la boca hablando de “la derecha” y de la necesidad de solucionar la miseria y la pobreza de la gente; seguimos de largo, nos olvidamos de aquello, porque vamos preocupados en nuestro parcial de la facultad o en nuestro encuentro con una señorita.
Como dice Marcuse, este hombre moderno vive enfrascado en la “positividad”, en su vida pragmática. Se pone un balde en la cabeza y sesga todo lo no relacionado con él. La “negatividad”, lo que no está – o las contradicciones del sistema para Marx- fue desterrada hace cosa más de un siglo. Lo que no se ve no existe. Es aquí donde entra esa famosa arma Nietzscheana, el olvido. Sin darnos cuenta, en un proceso casi inconsciente, nos sacamos de la cabeza las ideas que perturban el curso normal de nuestros acontecimientos. A alguien en su “sano juicio”, ¿se le ocurriría plantearse, porque en vez de ir a estudiar a Marx en la facultad, no va a ayudar al asentamiento de indigentes de al lado del tren? La negatividad, lo que no se ve, lo borramos.
Bueno, este fue un intento de entender porque jugamos al Doom, al Wonder boy y no a Neopala. Los que sostienen que Neopala no es conflictivo, afirman de alguna forma, que lo único conflictivo es ganar dinero, hacer una buena transacción o levantarse una hermosa damicela. Y ¿qué pasa con nuestros valores, con esas ideas que se dejan de lado, que sólo las mantenemos quizás de una forma hipócrita, porque después no se traducen en actos? ¿Qué sucede con esas ideas revolucionarias que sostenemos en una charla de café?
Neopala es desatar un conflicto latente en cada uno de nosotros. Hablamos de un conflicto diferente. No se trata de sortear obstáculos para obtener la gloria. Se trata de aclarar nuestros pensamientos más íntimos, de darnos cuenta en la contradicción en que estamos viviendo. Si eso no es conflictivo… ¿entonces qué?
Y no sólo eso, conflictivo será también concertar opiniones, ideas y visiones del mundo con otros; descular “intersubjetivamente” el problema de la negatividad.
CONZI
Es cierto que mi cuestionamient partía de una visión individualista de la interacción política. No se me ocurre pensarlo de otra manera, y tal vez esta sea una limitación mía y algo interesante que produce este experimento.
Creo que la dicotomía que planteás está fallada también, porque en ambos tipos de conflicto uno viene a mostrar quién la tiene mas grande. Puede ser que uno se esfuerce por mostrarse mejor delante de una dama (Dolina dice que todo lo que hace el hombre lo hace para conseguir el amor de una mujer), o que algo nos perjudique económicamente y nos opongamos. Pero si la economía no vale en esta isla, ese valor lo va a ocupar el respeto, el reconocimiento o la viavilidad de las ideas que uno proponga.
El individuo tiene objetos susceptibles de ser valorados, como puede ser el dinero, la apariencia, la ideología… si algunos no juegan, los otros sí juegan.
Sin embargo yo pregunto la Motivación para iniciar ese intercambio, el solo hecho de estar aquí ya nos está constituyendo como una comunidad donde vamos a hablar de ideas que no practicamos tratando de mejorar entre todos?
Nuevamente lo veo utópico, es decir, poco viable… ¿Cómo desprenderse de los constreñimientos que nos imponemos cotidianamente para vivir de forma individual?
Hay que aprender mucho para eso, hay que crecer mucho. Yo no creo que tengamos el conjunto de valores judeo-cristianos tan a flor de piel como para usarlos en cualquier caso, además de que estoy lejos de saber a qué te referís con eso, pero supongamos que son unos valores ideales que nos llevarían a vivir una vida ética y “buena”. No creo que tengamos esos valores tan en la punta de la lengua como para poder aplicarlos inmediatamente dada la circunstancia. Aprender a llevarse mediante otro tipo de valores, otro tipo de interacción social, es algo que lleva tiempo… y sobre todo de una forma tan medidada como propone el método de este proyecto, usando comentarios en blogs y chats.
ACERCA DE LA METODOLOGÍA EN NEOPALA
Hola queridos Neopaleses!
Este posteo lo aprovecharé para reflexionar acerca de ciertas cuestiones metodológicas con el objetivo de lograr un óptimo desarrollo de la simulación.
Por lo que se apreció hasta ahora, la sucesión de posteos se asemejó más a una híbrida combinación de “carta de presentación” con “exhibición de capital cultural” que al planteo de programas particulares. Puede que las competencias y especialidades de cada uno de los que forman parte de esta curiosa comunidad aporten riqueza a partir de la heterogeneidad de puntos de vista, pero para que esta riqueza deje de ser potencial, se deberían depurar algunas cuestiones que tienen que ver tanto con la forma con el contenido.
En primer lugar, debemos ser conscientes del hecho de que las experiencias individuales conllevan competencias académicas distintas: no podemos abusar del uso de presupestos teóricos y menos aún, cuando estos presupuestos vienen cargados de alta complejidad. Por poner un ejemplo, las abstractas construcciones “bautizadas” bajo los nombres de Mímesis I , Mímesis II y Mímesis III, que originalmente fueron pensadas para análisis linguísticos muy específicos ¿son conocidas por toda la comunidad? ¿Por una mayoría? De responderse afirmativamente a estas últimas preguntas, citar esta clase de construcciones ¿qué nos aporta a los objetivos del experimento social?
Otra de las constantes fue la proliferación de “ping-pongs” marcados por cierto carácter personalista. No propongo una conciliación forzada pero quizá sería más beneficioso responder en función de los objetivos generales, descentrandonos un poco más.
Finalmente, a nivel formal, algunos consejos -basta sólo con nombrarlos-: poder de síntesis; ir a lo concreto y dentro de lo posible, discresión y humildad cuando apelamos a adornos estilísticos tales como citas, ejemplificaciones poéticas, etc. También sugiero titular los comentarios -para el título háganse extensivos los tips formales- como para tener una idea preliminar de lo que nos vamos a encontrar leyendo el cuerpo del posteo.
Saludos y espero que sirva el aporte. Orden y progreso!
Quentin
Pd: tampoco estaría mal tomarse unos minutos para la publicación: escribir en el procesador de textos que tengamos a mano y una vez obtenida la final cut, postear.
por eso odio tanto a la materia metodologia. me dice q tengo qué hacer y cómo.
forma? quién dice qué esa forma es mejor? estas tratando de imponer un modo.
Me acuerdo que Borges una vez se quejaba de algo parecido, le molestaba que no existieran juegos sin ganadores o perdedores.
Tambien por eso decia sobre el futbol que “al argentino no le gusta…”. “Le gusta ver ganar tal o cual cuadro. Fútbol así, no. Yo nunca he oído decir a la gente: ‘¡Caramba, yo soy de San Lorenzo de Almagro, pero qué bien ha ganado Boca! ¡Qué contento estoy!’ Entonces el fútbol no les interesa”.